lunes, 29 de septiembre de 2008

Conclusiones de las XXVIII jornadas nacionales de patrimonio cultural de la Iglesia

“Del resplandor de los objetos al descubrimiento de la fé"
Tarazona, 23 al 27 de Junio de 2008

Todos los participantes en las XXVIII Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia: Delegados de Patrimonio, Señores Deanes y Presidentes de Cabildos Catedralicios, Directores de Museos, Archivos y Bibliotecas de la Iglesia, Profesionales de la conservación y restauración del Patrimonio cultural y demás interesados en la preservación de nuestro patrimonio, queremos agradecer a la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural en la persona de su Presidente, el Excmo. y Rvdmo. Sr D. Juan José Asenjo Peregrina, Obispo de Córdoba, y al Director del Secretariado de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural D. Manuel Iñiguez Ruiz-Clavijo, la organización y desarrollo de estas Jornadas que se han centrado en un tema de sumo interés en nuestra tarea como responsables del Patrimonio Cultural de la Iglesia. Un tema que hemos tratado en profundidad, desde la reflexión y experiencia de los profesionales. Su desarrollo ha sido muy positivo en todos los aspectos, sobre todo porque hemos tenido la ocasión de compartir experiencias y escuchar diversas propuestas sobre criterios para futuras intervenciones.
En este sentido queremos agradecer la presencia de tantos profesionales de la conservación y restauración que desde sus realizaciones concretas nos han supuesto una eficaz ayuda en nuestra reflexión. Asimismo agradecemos las visitas realizadas a las catedrales de Tarazona y Tudela acompañados de sus respectivos arquitectos, autores del Plan Director de restauración. Agradecemos a las Monjas Cistercienses del Monasterio de Santa María de la Caridad de Tulebras por su acogida y por mostrarnos su casa totalmente restaurada junto con su pequeño museo.
De un modo singular queremos expresar nuestro agradecimiento al Excmo y Rvdmo. Sr. D. Demetrio Fernández, Obispo de Tarazona por su hospitalidad y acompañamiento fraternal. Siempre y en los momentos más significativos ha estado a nuestro lado, poniendo a nuestro servicio cuanto hemos necesitado para el buen desarrollo de las Jornadas y para hacer más agradable nuestra estancia. Nuestro agradecimiento a D. José María Cerralbo, que desde el primer momento ha colaborado en todas las gestiones necesarias para el buen funcionamiento organizativo, así como las atenciones del Señor ecónomo del Seminario D. Javier Peña.Al Señor Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, el Excmo. y Rvdmo Sr. D. Francisco Pérez González, al Cabildo de la Catedral de Tudela, a los párrocos de San Francisco de Asís y de Santa María Magdalena de Tarazona, nuestro agradecimiento mas sincero por su acogida.
Al concluir nuestras XXVIII Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia, que de manera monográfica se han centrado por primera vez en la conservación y restauración de los Bienes Culturales, valoramos como positiva la colaboración y la ayuda que prestan a la Iglesia las diversas instituciones, tanto públicas como privadas, a través de acuerdos y convenios, de los que queremos destacar el “Plan de Catedrales”, que tan buenos resultados está teniendo en la conservación y restauración de gran parte de nuestro patrimonio religioso. Esperamos que se siga manteniendo este espíritu de colaboración en el futuro de todas las instituciones publicas y privadas: Gobiernos de las Comunidades Autónomas, Bancos y Cajas de Ahorro, Universidades, Institutos de Restauración, Fundaciones en defensa del patrimonio, Talleres privados…La Iglesia necesita la colaboración de todos y gracias a esta colaboración se han llevado a cabo grandes inversiones en conservación y restauración del Patrimonio Cultural religioso.
La Iglesia se sabe propietaria de este Patrimonio Cultural Religioso que ha recibido de sus antepasados como un testimonio de fe, y cuya razón de ser es la alabanza divina, el culto litúrgico y la realización de su propia misión, que es la de evangelizar. Es en esta misión del Patrimonio Cultural Religioso donde radica su identidad, su fuerza simbólica, su origen y función.
No por ello la Iglesia ignora que, junto con este fin prioritario de los Bienes Culturales de la Iglesia, está también la dimensión cultural, histórica y estilística de los mismos; Estos bienes forman parte de la fisonomía de un pueblo y, por lo tanto, son susceptibles de ser investigados por los estudiosos y contemplados por los turistas, por lo que es consciente de su deber de conservarlos y facilitar el acceso a los mismos.
No hay duda de que las medidas de conservación, prevención, restauración e intervención han de respetar la identidad, naturaleza y función de la obra de arte u objeto histórico y cultural a restaurar. Asimismo, es esencial la recuperación de su identidad histórica y simbolismo, sin alteraciones que modifiquen su naturaleza.Resumiendo: La intervención sobre una obra no ha de alterar el valor simbólico de la misma, el sentido e intencionalidad del autor, así como la misión para la que fue creada. Por el contrario, toda intervención ha de tener como resultado facilitar un conocimiento mayor de la obra en su capacidad simbólica.
Los criterios de intervención en toda restauración, aun siendo generales, se han de adecuar a la identidad concreta de la obra. Ha de tener en cuenta su función originaria y actual, su valor histórico, arqueológico, documental, museístico, teológico, devocional, litúrgico y catequético.
Previa a su intervención, toda obra requiere unos estudios y análisis previos que conduzcan a un diagnóstico y a unas propuestas de intervención. Habrán de ser fruto de un estudio interdisciplinario, sin que falte la presencia de un teólogo en el caso del arte cristiano. Además, es necesario que los proyectos sean aprobados por la Comisión Diocesana de Patrimonio.
Respecto al restaurador, ha de ser siempre una persona cualificada. Debe tratarse de profesionales especializados y formados, abiertos al diálogo con el comitente y con sensibilidad hacia los valores propios de la obra que interviene, en este caso, en sus valores religiosos y en su función evangelizadora.
Estamos convencidos que la intervención de restauración y conservación sobre una obra no es un fin, sino un medio para que la obra siga cumpliendo la misión para la que ha sido creada. En este sentido, puede afirmarse que no existe una intervención completamente objetiva, sino que siempre es una opción que busca ser la más idónea.
Criterios generales para tener en cuenta:
Es imprescindible una conservación preventiva que evite los cambios bruscos de temperatura y de humedad, así como las intervenciones violentas de desmonte y traslado de una obra de arte.
No intervenir en una obra sin un estudio y análisis previo que nos conduzca a un diagnóstico. Cada objeto artístico, histórico o documental es único y tiene un contexto, función y patología.
Valorar las diversas propuestas de intervención realizadas por expertos y realizar un estudio interdisciplinar que se aprobado por una Comisión.
Presentación de un informe y valoración de la intervención
Principios de la intervención:Inocuidad y reversibilidad.Legibilidad Respeto al estado original. Evitar el falso histórico.Principio de mínima intervención.Seguimiento y control de la intervención.No existe un criterio absoluto. Cada uno de los criterios debe ser aplicados a la obra en concreto, en función de su naturaleza, función y patología
Las restauraciones no son eternas, incluso aquellas realizadas correctamente. Por ello, es necesario incluir en todo proyecto de conservación y restauración un plan de mantenimiento en el futuro. Sobre todo, la planificación de un sistema coherente de conservación preventiva que permitirá mantener estables las obras durante más tiempo.
Por último, aconsejamos la lectura de las Cartas del Restauro, como un documento consensuado en el que poder consultar criterios adecuados. Constituyen una buena base que habrá que actualizar y adaptar para su aplicación en cada caso concreto.